¿Cómo evitar una demanda por mala práctica médica?

Introducción

En Ecuador, como en muchos países de la región, el ejercicio de la medicina está rodeado de complejidades normativas, presiones asistenciales y crecientes expectativas de los pacientes. La relación médico-paciente, tradicionalmente guiada por la confianza, se ha transformado en un vínculo técnico-jurídico donde el profesional de la salud debe responder no solo por su conocimiento, sino también por su capacidad de documentar, comunicar y actuar conforme a protocolos.

Frente a este escenario, evitar una demanda por mala práctica médica no es cuestión de suerte: es una tarea de gestión de riesgos, prevención legal y mejora continua. En este artículo, compartimos claves prácticas para reducir significativamente el riesgo de enfrentar un proceso penal o civil derivado de una atención médica.

1. El consentimiento informado: más que una firma

Uno de los pilares de la defensa en casos de presunta mala práctica es el consentimiento informado. No se trata solo de obtener una firma: se trata de asegurar que el paciente comprendió, de forma clara y documentada, los riesgos, beneficios y alternativas del procedimiento o tratamiento propuesto.

El consentimiento debe ser adaptado al nivel de complejidad del acto médico. No es lo mismo una curación ambulatoria que una intervención quirúrgica de alto riesgo. La ausencia de este documento, o su formulación genérica, deja al profesional en un estado de vulnerabilidad legal.

2. Historias clínicas completas y oportunas

En una investigación judicial, la historia clínica es una prueba central. Es el registro legal de lo actuado, observado, prescrito y ejecutado. Una historia clínica incompleta, desordenada, sin firma o sin coherencia cronológica puede ser interpretada como negligencia, aunque la atención haya sido adecuada.

Documentar oportunamente, incluir valoraciones objetivas, reflejar las decisiones y sus fundamentos clínicos, y dejar constancia de la participación del equipo médico, son hábitos que pueden salvar carreras profesionales en caso de una denuncia.

3. La comunicación con el paciente y su familia

Muchos conflictos legales nacen no de un error médico, sino de una percepción de abandono, frialdad o falta de información. La comunicación honesta, empática y continua reduce la posibilidad de que un paciente o familiar acuda a la vía legal como única forma de obtener respuestas.

Los registros de conversaciones importantes, las notificaciones por escrito y la participación activa de la familia en el proceso asistencial son elementos que demuestran responsabilidad y buena práctica.

4. Actuar conforme a protocolos y guías actualizadas

La medicina moderna exige estandarización. Seguir protocolos institucionales y guías clínicas actualizadas protege al profesional ante reclamos por decisiones clínicas complejas. 

Participar en capacitaciones continuas, mantenerse actualizado y exigir a la institución donde se labora que cuente con normativas internas claras es parte de la responsabilidad profesional.

5. Prevención legal: asesorarse antes de ser demandado

Muchos profesionales acuden al abogado cuando ya tienen una notificación judicial. La prevención legal consiste en revisar los formatos de consentimiento, actualizar documentos, auditar historias clínicas y capacitarse sobre derechos, obligaciones y protocolos legales del ejercicio profesional.

En Cazar|Pesántez Abogados, a través del programa DOCTORISK®, acompañamos a médicos, clínicas y hospitales en el cumplimiento normativo, la gestión de riesgos y la defensa legal, antes de que surjan conflictos.

Conclusión

Evitar una demanda por mala práctica médica no significa nunca cometer errores, sino estar preparado, documentar adecuadamente y actuar con profesionalismo y transparencia. La prevención legal es hoy una extensión natural del ejercicio médico.

¿Tienes dudas sobre cómo protegerte legalmente en tu práctica médica? Conoce DOCTORISK® y agenda una asesoría con nuestro equipo.

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